Ad hominem
«¿Para qué escuchar su plan de presupuesto? Reprobó matemáticas en la escuela». Los números del plan se pueden comprobar, sea quien sea su autor.
Atacar a quien habla en vez de a su afirmación
Ad hominem significa en latín «contra la persona». La Stanford Encyclopedia of Philosophy describe esta falacia como usar aspectos negativos de quien argumenta, o de sus circunstancias, para atacar su postura. La afirmación queda intacta mientras se descarta a la persona. Una proposición verdadera sigue siéndolo aunque la diga alguien que nos desagrada; una falsa sigue siendo falsa aunque la diga alguien respetado. Por eso este recurso no aporta razones sobre la afirmación misma.
Tres variantes
La Stanford Encyclopedia distingue tres tipos. El ad hominem ofensivo pide rechazar una postura por algún rasgo desfavorable de la persona: «Es grosera, así que su informe sobre el puente es incorrecto». El circunstancial atribuye la postura al interés propio y no a las pruebas: «Claro que el panadero dice que debe subir el precio del pan; lo vende él». El tercero, tu quoque (en latín, «tú también»), señala que quien habla no sigue su propio consejo: «Mi tío me dijo que fumar hace daño, pero él fuma, así que puedo ignorarlo».
El ejemplo del tío muestra por qué falla. Que fume nos dice algo sobre él: quizá le cuesta dejarlo. No dice nada sobre si fumar hace daño, que es una cuestión de pulmones y corazón. Del mismo modo, un panadero puede tener interés en subir los precios y aun así ofrecer un argumento sólido; para averiguarlo hay que revisar los costos de la harina y el alquiler.
Cuándo sí importa la persona
No todo comentario sobre una persona es una falacia. Si una afirmación depende solo de su palabra, como la de un testigo que dice haber visto un accidente, es pertinente demostrar que mintió antes o que no podía ver la calle: el único apoyo es su testimonio. Un conflicto de intereses también justifica revisar con más cuidado. El error es tratar «esta persona tiene motivos para decirlo» como si significara «lo que dice es falso». Pregunta si el comentario cambia las pruebas de la afirmación o solo nuestra opinión de quien habla.
| ad hominem ofensivo | Rechazar la postura por un rasgo negativo de la persona |
| ad hominem circunstancial | Afirmar que la postura nace del interés propio, no de las pruebas |
| tu quoque | «Tú también»: quien habla no sigue su propio consejo |
| cuestionamiento pertinente | La afirmación depende de la palabra de una persona cuya fiabilidad está en duda |
- «No puedes confiar en sus cifras sobre el clima. ¿Has visto cómo se viste?».
- Ad hominem
- Hombre de paja
- Apelación a la autoridad
- «La tabacalera dice que su nuevo filtro es más seguro, pero quiere vender cigarrillos, así que el filtro tiene que ser inútil». ¿Qué tipo es?
- ofensivo
- circunstancial
- tu quoque
- «Mamá dice que debería ahorrar, pero el mes pasado se compró un teléfono nuevo». ¿Qué tipo es?
- ofensivo
- circunstancial
- tu quoque
- Un testigo que afirma haber visto un choque estaba a 300 m, detrás de un muro. Señalarlo es
- una falacia ad hominem
- un cuestionamiento pertinente de las pruebas
- un hombre de paja
- «El nuevo horario de la biblioteca está bien. El ayuntamiento revisó la cantidad de visitantes de cada hora del año pasado».
- Ad hominem
- Apelación a la autoridad
- No hay falacia
- ¿Qué significa ad hominem en latín?
- contra la persona
- por autoridad
- tú también
- Si quien hace una afirmación incumple su propia regla, ¿eso vuelve falsa la afirmación?
- Sí
- No
- «No voten por el plan de ciclovías. Todos sus partidarios son estudiantes flojos».
- Ad hominem
- Generalización apresurada
- Falso dilema
- ¿Qué autor nombró el argumento ad hominem en 1690?
- Locke
- Aristóteles
- Copi
- ¿Cuál es la mejor respuesta a «Solo dice eso porque tiene auto»?
- «¿Y qué? Tú también tienes uno».
- «Puede ser, pero comprobemos si sus cifras de tránsito son correctas».
- «Quienes tienen auto siempre son egoístas».
- El ad hominem ataca a quien habla y da por refutada su postura.
- Tres tipos: ofensivo, circunstancial y tu quoque.
- Es pertinente cuestionar la fiabilidad de un testigo cuando la afirmación depende solo de su palabra.
- Pregunta si el comentario cambia las pruebas o solo el ánimo de la discusión.
Fuentes de este curso (14)
- Stanford Encyclopedia of Philosophy, Hans Hansen, "Fallacies" (plato.stanford.edu/entries/fallacies/): straw man as a variation of ignoratio elenchi
- abusive, circumstantial and tu quoque ad hominem
- slippery slope form and the heap and beard puzzles
- ad verecundiam and celebrity endorsements
- begging the question (petitio principii) with Whately's free-speech example
- Aristotle's thirteen sophistical refutations
- Port-Royal Logic (Arnauld and Nicole, 1662) with imperfect enumeration and faulty induction
- Locke, Essay Concerning Human Understanding (1690) on ad verecundiam, ad ignorantiam, ad hominem
- Bentham (1824) on fallacies of authority
- Mill's almanac example
- Copi, Introduction to Logic (1961)
- eighteen informal fallacies
- Hamblin (1970)
- forall x: Calgary (, forallx.openlogicproject.org) for validity and counterexamples. Every advertisement, headline and dialogue in this course is made up for teaching.
Fecha de consulta: 2026-10-17